The Cure en Lima

The Cure en Lima

LOS SEIS CHICOS IMAGINARIOS & LA INFINITA MELANCOLÍA Reseña por César Mora - 22.11.23


El día 22 de noviembre del 2023, luego de 10 años y unos meses, se llevó a cabo el segundo (y probablemente el último) show de la mítica banda británica The Cure en Lima. En esta ocasión, la presentación formo parte del “Shows of a Lost World Tour”, en soporte de su nuevo disco, aún no publicado, llamado “Songs of a Lost World”, el cual podría ser también el final de su carrera de más de 40 años.

Un día antes del evento, llegó al Perú la alineación liderada por el carismático Robert Smith, compuesta también por su fiel compañero de casi toda la existencia de la banda, el imponente y enérgico bajista Simon Gallup; el recientemente reincorporado guitarrista Perry Bamonte; el “joven” y dinámico baterista Jason Cooper; el experimentado guitarrista Reeves Gabrels; y el técnico Mike Lord en reemplazo del talentoso tecladista Roger O’ Donnell, quien no acompaño a la banda en el tour latino por problemas de salud.

El día esperado por muchos apasionados fans de la banda, había llegado, y ya desde tempranas horas se veía mucha gente formando largas filas fuera del Estadio San Marcos, esperando encontrar un sitio privilegiado en el campo. El panorama se llenaba de revendedores, vendedores de recuerdos, polos y la infaltable comida callejera peruana.

El show arrancó puntual a las 5:00 p.m. con las bandas nacionales Catervas y Resplandor, buenos representantes del Post-Punk y Shoegaze nacional, en los cuales, sin duda, se nota la influencia de The Cure en sus creaciones. Luego, a las 7:00 p.m. entró en escena la banda Irlandesa “Just Mustard”, elegidos por el mismo Robert Smith para acompañarlos en sus shows en casi todo el mundo, esta banda presentó una moderna propuesta tipo noise rock con influencias industriales y shoegaze, un concepto bastante interesante, con tintes a la etapa temprana de The Cure aunque algo complicado de digerir para algunos, pues puede ser considerada música un poco deprimente y densa.

A las 8:18 pm las luces del escenario se encendían tenuemente, dando paso al audio introductorio del tema “Alone”, con el cuál han estado abriendo todos los conciertos de su gira. Este audio consiste en una grabación de una lluvia suave, acompañada del inicio de una tormenta, recordando claramente al tema “The same Deep water as you”.

A las 8:27 pm la banda entra en escena, cada integrante toma sus puestos y es Robert Smith quien sale al final como de costumbre mientras suenan los primeros acordes de “Alone”, el cual seguramente será el tema que arranque el nuevo disco, en el cual no pasan desapercibidas las líneas de bajo de estilo post-punk (incluso en canciones pop) insertadas por el señor Gallup.

Luego del shock emocional en el público con el primer tema de la noche, Robert soltaría un tímido “Thank you” e iniciaría el segundo tema que desentrañaría más emociones en la mayoría, pues se trataba de la infaltable “Pictures of you”, uno de los temas más emblemáticos, románticos y emotivos de la banda, apareciendo en el fondo de la pantalla del escenario, la portada del single (la cual es la foto de Mary, la esposa y compañera de vida del señor Smith).

Inmediatamente después se entonaría “High”, otra de las canciones más tiernas de la banda, cautivante con su línea final que dice “te seguiré abrazando con mis brazos cansados, y ellos nunca te dejarán ir”. Continuaría “A Night Like this”, single del disco “The Head on the Door” (1985) y luego la famosa “Lovesong”, una de las canciones de amor más famosas de la industria musical, la cual originalmente fue el regalo de bodas a su esposa Mary, que luego Robert decidiría incorporar en uno de sus discos más importantes “Disintegration” (1989), y llegaría a escalar en los primeros lugares de las listas Billboard de la época.

El momento de presentar otra nueva canción (aún no publicada) había llegado, en esta ocasión era “And Nothing is forever”, una dulce balada que nos recuerda que la vida es efímera, y siempre alguien especial podrá estar a nuestro lado para disfrutarla hasta el final.

El escenario nuevamente se oscureció para dar paso al sonido de un cuervo, pues había llegado el turno de interpretar “Burn”, el clásico tema de rock alternativo con tintes góticos que forma parte de la legendaria película “The Crow” (protagonizada por el fallecido Brandon Lee y que hoy en día es un filme de culto por su calidad y la tragedia que la acompañó).

El show continuó con Fascination Street, seguido de tres temas del disco “The Head on the Door”, los cuales fueron Kyoto Song (por primera vez interpretada en Perú), Push (la clásica canción no single, amada por los fans del New Wave) y el archi famoso single “Inbetween days”, al cual se le unió de inmediato “Just Like Heaven”, tema que Robert Smith calificó como la canción pop perfecta, en la cual también su esposa Mary tuvo una participación en el videoclip.


Luego de despertar el entusiasmo del público al haber tocado dos de sus singles más famosos, Robert y compañía decidieron interpretar tres temas seguidos de su disco “Seventeen Seconds” (1980), comenzando con “At Night”, en el cual retumbó fuertemente el sucio bajo Post-Punk del señor Simon Gallup, la línea continuó con “Play for Today”, otro tema muy preferido por los fans un poco más conocedores de la banda, cuya famosa interpretación del disco en directo “Paris” (1993) dio inicio al acompañamiento del público con la ovación “ooohh, oooh, ooooh” al compás del teclado, este bloque terminó con “A Forest”, otro tema famoso de la banda donde nuevamente Simon Gallup se robaría el show al retumbar su poderoso bajo, como es costumbre desde la década de los noventas.

La primera parte del show estaba por terminar, interpretando “Shake Dog Shake”; “From the Edge of the Deep Green Sea” del disco Wish (1992), y la nueva “Endsong”, una canción de 10 minutos de duración, casi completamente instrumental y que nos recuerda mucho al sonido adquirido por la banda durante la época el disco Bloodflowers (2000). Terminado dicho tema, la banda se retiraría por unos minutos del escenario, para luego volver con el primer encore.

Y así inicio con “It Can Never be the same”, uno de los temas más tristes y emotivos de la banda, pues refleja con mucha crudeza el sufrimiento y dolor causado por la pérdida de un ser querido tan cercano como un padre o una madre, que, si bien es un tema aún no publicado, me atrevería a decir que es uno de los mejores que ha compuesto la banda en toda su carrera.

El primer encore continuaría con “Want”; Charlotte Sometimes (otro tema de la época más post-punk de la banda), seguida de la hermosa y emotiva “Plainsong”, y de la intensa “Disintegration”, ambas del disco que lleva el mismo nombre, uno de los más aclamados y famosos de la agrupación.

Luego de desintegrar los corazones de los asistentes y dejar en misterio al público, la banda retornó una vez más para el segundo encore compuesto solo por famosos singles, una estrategia muy inteligente para dejar contento a todo el público. Este encore inició con otro tema del disco “Disintegration”, el cual se llama “Lullaby”, que cuenta una historia de terror, aparentemente para niños”, protagonizada por el “hombre araña” que siempre hambriento busca comernos, pero que en realidad se trata de una metáfora sobre los miedos e inseguridades que experimentamos todos los humanos y a que a veces terminan por consumirnos.

Este encore final siguió con la psicodélica “The Walk”, luego otra tonta canción pop (como el mismo Smith la llama) “Friday I’m in Love”, la cómica, pero también aterradora “Close to Me”; la festiva “Why Can’t I Be You”; y la ultra refrita “Boys Don’t Cry”, con la cual la banda pudo hacer bailar y cantar a prácticamente todo el público asistente.

Como es costumbre en la mayoría de sus presentaciones, al finalizar dicho tema toda la banda se retiró del escenario, quedando solo Smith caminando de un extremo a otro de la tarima saludando al público, el cual le arrojó una misteriosa bolsa (seguramente con algún obsequio), así como un bonito ramo de flores. “Thank you, we will see you again” fueron sus últimas palabras, las cuáles esperamos se hagan realidad.

No cabe duda que fue un concierto memorable, muy emotivo, emocionante, intenso y sublime para entusiastas y también para fans acérrimos de la banda, pues el setlist estuvo bastante variado, incluyendo en su mayoría temas ya conocidos, a pesar de ser una gira de soporte de su nuevo disco aún no publicado, pues en presentaciones europeas tocaban 5 o 6 temas de dicha nueva placa. Podríamos decir que faltaron algunos clásicos menos conocidos de sus primeros discos “Three imaginary Boys” (1979), “Faith” (1981), “Pornography” (1982) y de otros que sí lograron tocar durante su presentación en el año 2013.

Solo queda agradecer la oportunidad que brindó nuevamente “Move Concerts” al público peruano de traer por segunda vez a esta leyenda viviente a nuestras tierras y esperamos que no sea la última, pues al parecer aún hay energía y ánimos para una gira de despedida de estos iconos del post punk y rock gótico, que, para evitar ser consumidos por emociones tan intensas y viscerales, decidieron iniciar su transformación en iconos de la cultura pop en tan solo unos meses allá entre 1982 y 1983, y vaya que lograron algo nunca imaginado.